No hay duda de que el emprendimiento es uno de los sellos la Universidad Mayor, y eso se refleja en la gran cantidad de ideas y proyectos que circulan día a día entre sus estudiantes, académicos y colaboradores.

Para que ello pueda ocurrir, nuestro plantel cuenta con una serie de programas e iniciativas que apoyan, de manera integral y continua, los emprendimientos que nacen al interior de nuestra comunidad. ¿Quieres conocer cómo se emprende en la Mayor?

De la idea al mercado

Basado en la metodología del Babson College (EE.UU.), una de las universidades más reconocidas en esta temática, la Dirección de Emprendimiento -a través de La Fábrica- impulsa cuatro grandes iniciativas: la Incubadora, la Red de Mentores, el Concurso de Emprendimiento y los espacios de co-work.

Estos, además de estar integrados entre sí, se encuentran conectados con la academia, para así asegurar un proceso continuo durante la trayectoria universitaria de los estudiantes.

Para postular a la Incubadora tienes dos alternativas: participar en el Concurso de Emprendimiento que La Fábrica desarrolla año a año; o presentar tu proyecto directamente a la Incubadora.

Esta última está recibiendo postulaciones hasta el 27 de septiembre para su versión 2020, de las cuales se seleccionará un total de 30 iniciativas. Si quieres ingresar la tuya, lo puedes hacer aquí: https://emprendimientoum.typeform.com/to/InH0iF.

“Lo que buscamos en la Incubadora es que, por medio de un proceso de acompañamiento, los estudiantes practiquen y hagan validaciones para así maximizar las probabilidades de éxito de sus ideas y luego puedan salir al mercado”, afirma Oliver Zamora, encargado de esta unidad.

Descubriendo el desafío

Una vez dentro de la Incubadora, los emprendimientos pasan por varias etapas. La primera de ellas es la Preincubación, donde según explica Claudio Pavez, coordinador de La Fábrica, “los estudiantes trabajan todos los antecedentes que resultan claves para su proyecto, antes de empezar a trabajar en el desarrollo del mismo”.

“Por ejemplo, definimos cuál es el problema o la necesidad que estamos resolviendo; quién es el cliente; cuál consideramos es la posible solución; qué existe actualmente en el mercado, o de qué manera el cliente/usuario está resolviendo esa problemática hoy en día”, grafica.

Así, los emprendedores hacen un diagnóstico del escenario y definen el desafío, el cual debe estar asociado principalmente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

“Este año el apoyo será 100% online, por medio de Blackboard. Van a acceder a cápsulas con tareas y guías de trabajo, donde incorporarán sus avances. También se llevarán a cabo mentorías, donde revisaremos lo que han estado trabajando, les daremos feedback y asignaremos nuevas tareas”, detalla Pavez.

Luego viene el proceso de Incubación, el que está compuesto por cuatro bloques: Design Thinking, Modelo de negocios, metodología Lean Startup y metodología Pitch.

En la primera fase, la idea es que identifiquen de mejor manera quién es el cliente, que empaticen con él y que generen una primera propuesta para solucionar este problema.

Modelo de Negocios

En el Modelo de Negocios, en tanto, la idea debe estar más desarrollada y ser más concreta.

“Hay que clarificar algunos aspectos, como de qué forma vas a fijar los precios, cuáles van a ser tus métodos de pago, cuáles van a ser los canales, qué tipo de relación quieres establecer con el cliente, cuáles son los recursos, etc.”, explica el coordinador de La Fábrica.

Posteriormente, en el bloque de metodología Lean Start-up, los supuestos o ideas se “someten” a la realidad, es decir se enfrentan al mercado y se intenta generar ventas. De esa forma el emprendedor puede determinar si existe un real interés en el producto.

Después, en el bloque de metodología Pitch, los estudiantes “arman el discurso de venta, que va a permitir promocionar el producto o servicio a través de redes sociales para aumentar el flujo de ventas, o bien presentar mi emprendimiento a un grupo de inversionistas”, dice Pavez.

En una última etapa, La Fábrica busca conectar a los jóvenes con representantes de la industria y redes de inversionistas como Hub APTA.

Cabe mencionar que el proceso de incubación tiene ciertos principios, entre ellos que la propiedad intelectual es 100% del estudiante y que para elaborar un primer prototipo o facilitar el pago de licencias, el programa otorga a los emprendedores un pequeño capital inicial.

Además de estas instancias, en el ecosistema participa ProtoLab, un espacio para la materialización de ideas que permite crear prototipos para probar atributos estéticos y funcionales con el cliente.

Pero el emprendimiento en la U. Mayor no se detiene ahí. El próximo paso para La Fábrica es implementar una aceleradora, herramienta que permite hacer escalar el negocio y llegar a públicos más masivos, según cuenta Claudio Pavez.

Para conocer más de la Incubadora, ingresa aquí: https://lafabrica.umayor.cl/programas/incubadora



FUENTE: Diario Mayor